Energía “hecha en casa”

Además de obtener energía de las comercializadoras de energía, también existen otras maneras de crear nuestra propia energía en casa. Una de las más conocidas es instalando placas o paneles solares que absorben los rayos del Sol y generan de esa manera la electricidad, pero hay más formas. Y precisamente eso es lo que vamos a pasar a explicarte en este artículo desde Blogenergía: las 5 maneras más efectivas de generar tu propia energía (luz y gas) en casa. ¿Te interesa? Pues lee con atención porque, ¡empezamos!

Calentadores de agua y hornos solares

Existen unos aparatos llamados calentadores de agua que se encargan de absorber la energía del sol para subir la temperatura del agua contenida en ellos. Así, su instalación resulta considerablemente más sencilla y barata que la de las celdas solares, y su funcionamiento consiste en, primero, calentar las tuberías del interior del aparato para, seguidamente, subir la temperatura del resto del sistema nuclear del calentador. 

Y, en lo que se refiere a los hornos solares, su funcionamiento consiste en, básicamente, absorber el calor emitido por la estrella más grande de la Vía Láctea para, de esa manera, subir la temperatura del mismo horno y permitir al usuario cocinar alimentos y realizar otras funciones prácticas. Decir, por último, que tanto los calentadores de agua como los hornos solares han de ser de materiales específicos (ladrillo; hierro; barro,; etcétera) para que funcionen correctamente.

Hornos de leña

Otra manera de generar nuestra propia energía en casa es a través de los hornos de leña, cuyo funcionamiento consiste en la manutención de las altas temperaturas en una especie de cápsula compuesta de barro y también en una plataforma que permite al usuario tostar todo tipo de alimentos. Y, por otro lado, los hornos de leña también permiten subir la temperatura general del hogar si se colocan en lugares estratégicos. 

Placas o paneles solares

Y seguimos con una de las maneras más populares (si no la más popular) de hacer nuestra propia energía en casa: las placas o paneles solares. Y es que, como seguramente ya sabes, el Sol es una fuente de energía verde; renovable; ecológica; respetuosa con el medio ambiente; y considerada con el cambio climático, por lo que las placas solares son una opción interesante para generar nuestra propia luz. Así, los paneles solares están compuestos por varias celdas fabricadas de c-Si (silicio cristalino) y/o GaAs (arseniuro de galio) que se encargan de transportar la electricidad y de aislar elementos externos. De esta manera, las celdas adquieren dos cargas, una positiva y otra negativa, y producen corriente eléctrica. Todas las celdas produciendo energía eléctrica hacen que el panel en conjunto también la genere, y cuando todos los paneles producen electricidad y se conectan entre sí, envían esta corriente eléctrica al medidor de CFE (Comisión Federal de Electricidad), y de ahí a la red eléctrica.

Chimeneas de bioetanol

Las chimeneas de bioetanol son un tipo de calentador más barato que los de agua que están disponibles en el mercado en multitud de formas, colores y diseños y que, por otro lado y como una de sus ventajas más importantes, son portables. ¿Qué quiere decir esto? Pues, básicamente, que no hace falta instalarlas en el hogar ni realizar un mantenimiento y revisiones en exceso exhaustivas. Y, además, el bioetanol es una energía limpia, verde y renovable, y no genera grandes emisiones de CO2 (carbono dióxido) perjudiciales para la capa de ozono. 

Calefacciones

Un aparato o sistema calefactor, también llamado estufa o calentador, es un dispositivo cuya función principal es la de subir la temperatura ambiente del lugar donde está colocado haciendo uso de un radiador que produce calor y de un ventilador que se encarga de filtrar este calor y subir la temperatura del aire. Así, existen múltiples tipos de sistemas calefactores entre los que podemos mencionar, entre otros, la calefacción eléctrica; la calefacción que funciona con gas; el sistema calefactor de aerotermia; o la estufa de biomasa. Sin embargo, los dos sistemas calefactores más utilizados son el eléctrico y el de gas.