¿Qué merece más la pena, cocina de gas o cocina eléctrica?

A la hora de elegir el tipo de cocina que queremos para nuestra casa, se nos presentan varias opciones: cocina de gas; cocina de inducción; cocina eléctrica; cocina de vitrocerámica; etc. Así, mucha gente se pregunta cuál de estas es la mejor alternativa para sus hogares, y lo cierto es que esto depende de una serie de factores entre los que se encuentran, cómo es lógico, lo gustos, necesidades y preferencias de cada particular o familia. En este artículo, entonces, desde Blogenergía te presentamos las ventajas y desventajas de las cocinas de gas y las que funcionan con electricidad y, además, te ayudamos a escoger la que más te conviene a ti. ¿Te interesa? Pues lee con atención porque, ¡empezamos!

Cocina de gas: definición, características y ventajas y desventajas

Las cocinas de gas son, como su propio nombre indica, cocinas cuyo funcionamiento se basa en la utilización del gas. Así, este tipo de cocinas suelen tener un precio no demasiado elevado (en torno a los 150 euros o menos) y, al ser de gas, pueden utilizarse incluso cuando no haya corriente eléctrica en el hogar. Por otro lado, su instalación no resulta demasiado cara y, con ella, podemos cocinar también mediante llama, por lo que las opciones de recetas y preparados aumentan en número. 

Sin embargo, este tipo de cocinas también presentan una serie de contras como, por ejemplo, que desperdician gran cantidad de gas al cocinar; hasta un 70 por ciento del gas utilizado algunas de ellas. Y, además, cuentan con un sistema de seguridad menos potente que otro tipo de cocinas.

Cocina eléctrica: definición, características y ventajas y desventajas

Las cocinas eléctricas, por su parte, son un tipo de cocina que utilizan la energía eléctrica para convertirla en calor y, de esa manera, permitir al usuario cocinar todo tipo de platos. Así, a la hora de escoger cocina eléctrica se nos presentan tres variables principales: cocina eléctrica de hierro; la de vitrocerámica; y la de inducción, cada una con sus propias características particulares. Las cocinas de inducción, eso sí, son las que hacen uso de una tecnología más elevada y proporcionan mayor eficiencia, pero también resultan más costosas. Las cocinas de vitrocerámica, por su parte, resultan bastante seguras e intuitivas de utilizar. Las de hierro fundido, por último, son las más económicas de entre todas las cocinas eléctricas, pero requieren de un mantenimiento exhaustivo y no ofrecen grandes prestaciones. 

Entonces… ¿cocina de gas o cocina eléctrica?

La pregunta del millón. Y la respuesta es: depende. Depende de muchos factores, en realidad; tu presupuesto; tus hábitos culinarios; tus gustos, necesidades y preferencias personales; etcétera. Pero lo que sí es cierto es que mucha gente termina por decantarse por las cocinas de gas natural por dos sencillos motivos: permiten controlar de forma directa la temperatura de los fogones y el horno en todo momento, por un lado; y posibilitan el utilizar cualquier tipo recipiente de cualquier material (acero, hierro, barro…) para cocinar de todas las maneras. Además, las cocinas de gas natural resultan, en la mayoría de ocasiones, más baratas que las que funcionan con energía eléctrica, pues la electricidad es más cara que el gas natural. Y, por otra parte, hay quien dice que la comida también sale más rica usando este tipo de cocinas.

Sin embargo, las cocinas de vitrocerámica eléctricas, a pesar de no resultar tan eficientes como las de gas natural, son más baratas y fáciles de utilizar y, además, existen variantes de cocinas eléctricas de vitrocerámica sostenibles con el medio ambiente. Por otro lado, las cocinas eléctricas de inducción son más caras que las de vitrocerámica, pero consumen menos energía. Por lo tanto, y como conclusión final, la elección de cuál es la mejor opción para ti y tu familia deberás tomarla tú mismo, pero la cocina de gas resulta más barata y eficiente y la eléctrica más cómoda y fácil de usar y, además, tiene menos riesgo de accidentes.